El ornitorrinco salvaje, la lagartija peleona, y el mosquito puñetero

Érase una vez que se era, un pequeño ornitorrinco que tenía que estudiar para un examen. Como le quedaba muy poco tiempo para prepararse la asignatura que le traía de cabeza, decidió pedirle ayuda a la lagartija peleona, para que le explicara todas aquellas cosas que él no entendía. Fue a ver a su amiga la lagartija, pero estaba borracha perdida en un bar, llorando a moco tendido.
El ornitorrinco le preguntó el por qué de sus penurias, a lo que la lagartija le respondió que todo se debía a que había perdido un importantísimo combate de boxeo animalístico. Resulta que la lagartija peleona había disputado un combate contra el mosquito puñetero, y había perdido de forma aplastantemente ridícula. Los amigos del mosquito puñetero se habían tirado toda la noche burlándose de la lagartija, zumbándole en la oreja. El ornitorrinco se enfadó tanto tantísimo por la humillación a la que fue sometida la lagartija, que decicidió ir a ver al mosquito para cantarle las cuarenta.

Una vez allí, el mosquito se hizo el chulito con el ornitorrinco, zumbando y zumbando de un lado para otro, hasta que el ornitorrinco, mucho mayor que él, le pegó con la pata en todo el careto y le aplastó contra el suelo. El ornitorrinco volvió con la lagartija, y le dijo que el mosquito había muerto, que ya no debía preocuparse por él, cosa que hizo muy feliz a la lagartija. Como muestra de gratitud, la lagartija ayudó al ornitorrinco con su examen, y le hizo aprobar.
Todos fueron felices y comieron perdices.

Moraleja:
1.- Hasta los animales del bosque odian a los mosquitos.
2.- Matando mosquitos tu vida mejorará sustancialmente y serás más feliz.
3.- Nunca te hagas el chulito con un ornitorrinco.
4.- Cuidado con las lagartijas, que saben boxear.
5.- Si crees que no puedes aprobar por ti mismo, pídele ayuda a animales que estén loquísimos de la cabeza.
6.- Si pierdes un combate de boxeo y se descojonan de tí, ve a un bar y llora; alguien te vengará.
7.- Las perdices siempre pagan el pato.
8.- Nunca confundas a un pato con un ornitorrinco; los patos son cívicos, los ornitorrincos, salvajes.