Estafa docente

No fue un examen fácil.

Como todos los parciales de esta horrible asignatura, éste constaba de una parte de teoría tipo test, y una parte de problemas divivida en tres grupos correspondientes uno a cada profesor que imparte la asignatura.

El test no me salió tan mal después de todo. Constaba de 40 preguntas con 4 posibles opciones cada una, en la que sólo había una respuesta verdadera; cada acierto sumaba o,25 puntos, y cada fallo restaba 0,083, por lo que una respuesta correcta te daba un margen de puntuación de 3 respuestas erróneas.
Esa misma mañana estuve repasando exámenes de otros años con un amigo, y tuve la gran suerte de que cayeron justo muchas de las preguntas que nos habíamos leído horas antes. Eso me dió unas 10 preguntas seguras, con lo que sólo tenía que contestar a 10 más para aprobar. He de decir que ni siquiera tenía que aprobar el parcial, ya que me hacía media con otro anterior en el que saqué un 6, por lo que un cuatro en princpio me debería valer como billete para el patio de recreo celestial de los aprobados.
Marqué en total 22 respuestas de las 40 que había, ya que el final del examen fue bastante más jodidillo. No pude copiarme de nadie y eso que mi estrategia de colocarme en la última fila funcionó a la perfección, debido a que mi compañero que estaba delante gastaba más o menos la misma idea que yo, por lo que ahí me valí de mí mismo para solventar la situación.

Lo verdaderamente significatico del examen vendría después.
Pasado un descanso de 15 minutos, volvimos a entrar en el aula para la parte de problemas. Esta parte, como hice mención antes, se subdivide en otras tres, cada una perteneciente a cada profesor.
Uno de ellos es el subdirector de la escuela, un hombre de unos 40 y tantos años, bastante majo la verdad, que nos pone ejercicios de mil fórmulas, pero que nos deja todos los apuntes para el examen y nos ayuda con la corrección en caso de tener que ir a la revisión del control.
Otro de los profesores, es un hombre que le dió clase al anterior, que rondará los 65-70 años, y que a parte de ser un viejecito con mucha vitalidad, posee el inconveniente de chochear bastante. Sus ejercicios son de estadística, muy asequibles y fáciles de hacer, y más cuando él nos permite llevarnos un formulario para que no tengamos que aprendernos todas las fórmulas de memoria.
El tercer profesor es un viejo asqueroso de la misma edad que el anterior, que te trata como si fueras un completo imbécil, adoptando una actitud de superioridad y autosuficiencia cada vez que se dirige a un alumno. Realiza preguntas con trampa en sus soporíferas clases, en las que busca cualquier detalle para dejarte como el alumno más tonto del universo. No permite ninguna clase de formulario para sus problemas, y hace que entre en examen temas que, o no ha dado, o a ha dado esa misma mañana muy por encima, leyendo fragmentos del libro universitario que él mismo ha escrito con una expresión pésima, sin comas ni puntos, por no hablar de los acentos por los que, si nos dieran una décima por cada uno que no pone, podríamos aprobar la mitad de la carrera tan sólo con uno de los tomos de su obra. Habla mal por culpa de su dentadura postiza, y tiene una flema persistente en la garganta que hace que carraspee cada 40 segundos, haciendo de sus clases una de las mayores torturas habidas hasta la fecha. Para colmo, en sus prácticas ni siquiera es capaz de bajarnos al taller como hacen los otros dos profesores para ver en vivo las máquinas que nos mierdi-explica, sino que nos pone un video en el que sale él 20 años más jóven, y en el que se supone nos mostraría cómo funcionan, de no ser porque el 90% del tiempo que dura tan desafortunado cortometraje, lo único que se alcanza a distinguir es un primer plano de su brazo y de su hombro, y las 10 veces que le dice al cámara "corta, corta".

Hice los problemas del primer profesor gracias a un formulario que se había currao mi amigo, inventándome algunas cosillas y rebuscando entre las mil fórmulas que había apuntadas en el libro. Creo haber aprobado esa parte, o al menos estar muy cerca de haberlo hecho.

Acto seguido, nos repartieron los problemas de los otros dos profesores. Cada ejercicio tiene cuatro respuestas tipo test, y una vez que lo has hecho, tienes que marcar la opción que se corresponde con la respuesta que te ha salido. Llevaba mal los problemas de mi profesor desagradable, así que me dispuse a hacer los de estadística. Eran muy fáciles, los había hecho unas cuantas veces antes, así que no me fue dificl llegar a terminar el problema pero, en ese momento, algo falló: mis respuestas no estaban entre las opciones que había para marcar. Pensé que me habría equivocado, así que repetí una y otra vez el problema, pero me seguía dando el mismo valor. Para aprobar todo el parcial sin contar con el otro problema, debía sacar un 10 en estadística; había hecho el mismo ejercicio muchas veces, era casi imposible que lo estuviera haciendo mal; las fórmulas eran claras y no había variantes del problema, debía ser así por narices. Desesperado, opté por buscar la relación de respuestas entre preguntas; busqué los valores del ejercicio 3 que se correspondían con el ejercicio 4. Esto no es posible en la mayor parte de las asignaturas, ya que un profesor normal de universidad se encarga de enlazarte los resultados entre los distintos apartados, de forma que la única posibilidad de hacer bien el ejercicio es teniendo bien el planteamiento, y no haciendo fullas de ese estilo. Yo sabía que mis profesores viejunos chocheaban, y que no se molestarían en buscar más soluciones factibles quitando la correcta, por lo que gasté un bonito tiempo en hallar la susodicha relación. Con eso saqué 2 de los 4 apartados de los que constaba el problema de estadística. Para que te diera la solución "correcta" debías tener una Pa=0,84 en vez de la Pa=0,14 que te daba el ejercicio.
Los otros dos apartados intenté sacarlos con el valor que había obtenido con mi fulla, pero no conseguí ningún valor de los que allí había. Decidí empezar con el ejercicio de mi profesor desagradable, pero en el primer apartado, al calcular el número de rpm de un torno, éste me daba 104, y el resultado menor por el enunciado era 130. El torno no puede ir a más rpm de las que te da la formulita, eso nos dijo el maldito viejo mil veces en clase, por lo que éste también había giñado los valores. Los dos habían puesto ejercicios en los que las respuestas fijadas no se correspondían con el valor que debía darte en realidad. Todo el mundo levantaba la mano durante el examen porque pasaba lo mismo que a mí, y no sabían qué respuesta marcar. Acabé el examen copiándome de las dos respuestas de estadística que me faltaban, y saliendo de allí indignado y con un horrible sentimiento de estafa.

Ahora sólo queda esperar la nota del examen, que acabarán inventándosela como siempre, eliminando preguntas por haberlas puesto mal, y haciendo una media improvisada como les sale de los mismos genitales. Lo peor de esto, es que este "error" lo vienen cometiendo estos dos personajes todos los años. En cada examen quitan y ponen preguntas como les viene en gana, se equivocan y luego corrigen a su modo, que no suele beneficiar a nadie; siguen ejerciendo año tras año hasta que la dirección de la escuela les obliga a jubilarse por ley. Estudias para un examen, y el examen resulta ser una verdadera lotería.


Y luego en el instituto nos corregían porque en vez de decir "he suspendido", usábamos la frase "me han suspendido"... hijos de puta.