Simple causalidad


Un post por otra de esas casualidades que acaban por no parecer casualidades.

¿Nunca han tenido la sensación de que ocurren cosas más... curiosas de lo habitual? ¿Cosas que aparecen como respuesta a dudas, o a determinadas situaciones justo en el momento exacto? ¿Nunca han tenido la sensación de que todo parece ocurrir por una razón y para una razón en especial? Como si en realidad la vida, el destino, la providencia, o como queráis llamarlo tratara de decirles algo, como si esto mismo se ocupara de que todo sucediese de cierta forma. Como si en realidad todo debiese suceder así. Casualidades que se convierten en el medio, en la causa para algo que parece ya establecido.

Sea como fuere, la vida, la muerte, y el final de la serie de Pokémon me enseñaron algo:
hay ciertas cosas, simples coincidencias o no, de las que uno no puede escapar.


Dulces causalidades casuales, lectores.

Políticamente incorrecto

Un post por todos esos momentos en que el asco por la inactividad de cada día, la improductividad, el tedio, la frustración, la impaciencia, el egocentrismo, la introversión, un arraigado sentimiento de soledad, la añoranza, y la desilusión y desencanto por aquello que nos habría gustado que fuese y no fue, dominan nuestra consciencia provocando que veamos nuestra vida como una mierda y despertando en nosotros unas HORRIBLES ganas de matar.

Sed felices.
Y que os jodan.

Cartas desde el Inframundo (IV)

Lo sabes;
sé que lo sabes.
Sabes que irremediablemente el mundo explotará en mil pedazos
y sabes por qué.

Entonces no quedará más que una eternidad de fragmentos
en los que no podremos encontrarnos a nosotros mismos.







-4-

A oscuras


Miles de luces que se apagan en un solo instante. "Chas"
Ahora parece que el mundo esté a oscuras y, como por arte de magia, sumido en un completo silencio.
Pero es mentira.
Hay luces como la mía que continúan encendidas.
Hay voces como la mía que no han cesado; tan sólo no poseen a nadie que las escuche.

"Hhhhhhhhhh"

Sólo estoy gritando en silencio. Pero nadie puede escucharme.

Mi luz sigue encendida, pero ahí fuera no logro ver nada. Entrecierro mis ojos, pero no logro distinguir nada. Creo estar solo.

Todo es mentira.

Cierro las cortinas y la persiana, me escondo para que ellos tampoco puedan verme a mí. Para que no me vean mirar aquello que ellos no quieren que mire. Para que no sepan que escucho aquello que pronuncian tan bajito que ni ellos mismos pueden escuchar.
Y permanezco escondido.


Poco después mi luz se apaga y guardo silencio.
Entonces es cuando todo se torna real.

Davidopoulos (2)


Ni tan siquiera ya las palabras consiguen complacerme. Ahora éstas se me antojan menudas, efímeras, tibias... insuficientes en todo caso para lo que me gustaría expresar.
Cómo hablarte desde allí donde las letras pierden su significado, lejos de formarse con los sentidos para, en vez de eso, ser captadas con el alma...

De lo que me gustaría decirte, con todo aquello, jamás quedaría satisfecho. Y es que nos condenaste en el instante en que sacaste a la luz la más infausta de nuestras verdades.

Tenías razón; una y mil veces.
Si es entre tú y yo... nunca es suficiente.