Para que nunca dejes de bailar






Cerré los ojos y creí verte bailar una vez más, bañada por la luz de la luna.

Me obsesioné con aquella visión; eras un fantasma, provenías de otro mundo superior al mío. Tus movimientos eran vaporosos y ténues; suaves, guiados por cada nota; tanto, que aparentabas ser tú de la que surgía la melodía. Contenías cada pulso, elegías cada acorde; tú eras lo único que yo era capaz de oir. Tus manos, finas y blancas como el mármol, esbozaban delicados movimientos con cada golpe; tus brazos marcaban su estela, iluminaban el camino que conducía hasta tu cuerpo mientras que, léntamente, continuabas girando sobre tí misma. Tus ojos se clavaban en mi mente; tu mirada traspasaba mi alma, me desnudaba; podías ver dentro de mí, más allá de mí. Yo lo sabía, podía leerlo en tus labios.

Entonces nada parecía importarte; danzabas despreocupada de un lado para el otro, debajo del manto de estrellas que esa noche cubría nuestro parque. Mi mente obnubilada se deslizaba junto a tu cuerpo, a cada paso, grabando a fuego cada segundo de lo que allí compartimos; cada segundo que nos entregábamos el uno al otro.

No supe en qué creer cuando te fuiste; se apagaron las luces que iluminaban el camino que debía seguir. Por eso mandé construir una fuente en mitad de aquel parque, para que continuaras bailando, para que continuaras girando. Edifiqué la fuente más hermosa de todas en tu nombre. La levantaron con enormes bloques de un mármol pálido, capaz de reflejar la luz de la luna como sólo tú eras capaz de hacer. El estanque fue llenado con las lágimas que derramé por tí, aquellas que te pertenecieron una vez, aquellas que aún siguen siendo tuyas. En su superficie resplandecen las estrellas, atrapadas, como todos los deseos que murieron cuando me abandonaste, esperando que algún día vuelvas a devolverlas a tí. Y en lo más alto, tan sólo tú; exactamente igual que aquella noche, observándome.

Años después aún sueño cada día a los pies de esta fuente, clavo mis ojos en ella, inmóvil, para que rodeada de mis lágrimas, tú, noche tras noche, nunca dejes de bailar.

Espejito, espejito...

Espejito, espejito... hoy me encuentro sólo. Es tan fría esta soledad que me envuelve, que me hace sentir cual palito congelado de merluza atrapado en un cruel y despiadado congelador, esperando a ser devorado sin piedad, clemencia, ni apetito refinado. Si tan sólo alcanzasen mis cansados ojos a contemplar con ternura una bellaprincesadegrandespechos que pueda apaciguar con su desmedido cariño y su desinteresada atención este dolor tan grande que llevo dentro... sería el príncipe más feliz de todo el reino.
Dime, oh, espejo mágico, ¿dónde puedo encontrar a mi princesa...?
Verá... príncipe..., no... no lo sé; por qué no prueba a buscar en los clasificados...?
¿En los clasificados... pero qué demonios son los clasificados...?
...
Vendo espejo mágico, seminuevo, muy servicial y eficaz. Concede todos los deseos que le pido. Precio a convenir.
No es que quiera deshacerme de él, es que... ¡ahora yo sé dónde encontrar todo lo que ansío!


"Concurso de relatos sobre anuncios clasificados de tablondeanuncios.com"

La llave de paso

Pues no fluye, no.
¿Has probado a abrir la llave de paso?
Sí, pero no funciona; debe haber otra maestra.
Vaya, ¿y dónde estará?
No tengo ni la menor idea... ¿debajo de una baldosa quizá?
¿Y levantar el suelo de rayas blancas y negras?, ¿estás loco?, no sabes lo que nos harían si ven que lo hemos destrozado.
Es mejor eso que como estamos ahora, ¿no? A problemas extremistas, soluciones extremistas...
... espero que sepas lo que haces. Está bien, levántalo, pero no creo que sea buena idea.

Locura

Hoy no existes, has desaparecido.
He decidido abandonarte para siempre y arrojarme al vacío.
Hoy he decidido morir a vivir entre fantasmas; hoy he olvidado el dolor para abrazar la obsesión, mi obsesión, tú, obsesión.
He hecho jirones mi consciencia para vagar en un sombrío mundo de imágenes desdibujadas, de silencios, de rostros inertes, de miradas perdidas, de miedos.
Hoy he decidido abandonar la cordura y vivir atado a la demencia... por siempre.
He muerto, y he vuelto a nacer.
Hoy sus brazos me acogen; ahora mi locura cuida de mí; no vuelvas, no quiero volver a ver la realidad; ahora duermo y respiro; ahora nada podrá hacerme despertar... de nuevo.

Ahora estoy loco.

Ahora lo sé.

Tú y yo... y tuenti


¿Y nuestro amor? Otra víctima de las redes sociales. Esas que crean tragedias griegas de cualquier inocente pasión veneciana como podría haber sido la nuestra. Que promueven un burdo carnaval donde nadie es capaz de quitarse la careta para mostrar su verdadero rostro. El perfecto museo de la auto-idolatría; un falso podio donde siempre hay un peldaño más alto en que pueda subirse un ego estúpido.
Mis fotos de fin de semana: bienvenidos a la exposición de unos recuerdos adulterados, provocados; todo para que veais que soy igual que podríais ser vosotros; igual que podría ser el resto. Todo para que seais conscientes de que vivo como dicen que debo vivir; que hago lo que dicen que debo hacer; que pienso como dicen que debo pensar. Mi pequeño escaparate para vender mi vida, para comerciar con mi imagen; para dedicar vacíos comentarios a una gente que me importa menos de lo que me importo a mí mismo.
¿Quieres una invitación? Lo siento, ya gasté todas las que podía ofrecer; las plazas del arca están llenas; si no estás dentro, morirás ahogado.

Las redes sociales nunca entendieron que hay cosas que no deberíamos conocer... quizá así tú y yo hubiéramos sido felices... o quizá no.



Ji ji - ja ja

Mucha risa, mucha guasa, mucho inglés absurdo, pedante y fuera de sitio; ¿y qué coño quieres? si yo ahí no pego ni con cola. Que sí, que son buena gente y tal, si hay alguno que parece ser muy majo... pero yo juego en otra liga; más que en otra liga, en otro deporte.
Y me pinto una sonrisa en la cara para aparentar que tengo hasta amigos allí (cuando me sobran 9 dedos de los 10 de la mano para contarlos); cuando sé que os importa una mierda que vaya como que no, que ni me vais a llamar, ni quiero que me llameis para vuestras mierdi-salidas nocturnas en las que aparentais ser muy simpáticos y "de puta madre"... por mucho que te pasees no vas a ligar en la puta vida, ridículo hombre de mundo de ineptos.
Haced vuestras cositas de niño tonto con la cabecita en las nubes de la aeronáutica, que yo me ocuparé de sobrevivir junto a quien es más afín a mí; aquellos que cuando te hablan te dicen hasta lo que piensan, y no blasfeman de la gente en cuanto se han dado la vuelta. ¿Qué crees, que voy a pensar que lo haces con todos menos conmigo? Seguro que cada vez que ves un aprobado con mi nombre delante maldices por la suerte que tengo... la suerte se busca, idiota; no he llegado hasta donde estoy por pura casualidad, aunque justifiques tu estupidez con ello. Apostaría a que tienes demasiado que callar en todas las lenguas que hablas, esas que sólo usas para soltar basura y gilipolleces desde ese pedestal en que te tienes subido.
Vamos que sí, que ji ji - ja ja, que todo muy bien, muy bonito y muy cojonudo... y muy absurdo, ridículo y encubierto.

¿Te ha hecho gracia?
La verdad es que no...
A mí tampoco.